¿Por qué una buena política de formación?

Lograr que el capital humano de una organización formaciónsea su principal fuente de ventaja competitiva es probablemente una de las prioridades para todo empresario.

Formar al equipo humano es una obligación, pero es también un tema delicado y necesita recursos. La formación debe encuadrarse en el plan estratégico de la empresa.

Hay muchos tipos de acciones formativas. A través de un adecuado diseño formativo, las empresas pueden obtener reacciones positivas sobre la producción (incremento de productividad, movilidad de puestos de trabajo,…), sobre las personas (menor absentismo, motivación,…) o incluso sobre la dirección (introducción de tecnologías, delegación,…).

Una política adecuada de formación nos llevará a descubrir que se trata de una inversión a corto plazo que puede proporcionar a la empresa una alta rentabilidad.

Para ello, hemos de saber qué buscamos con la formación, qué objetivos nos ayudará conseguir y cuáles no.  Muchas empresas todavía no perciben la formación como un instrumento de progreso para la organización y sus personas. Muchas otras siguen buscando fórmulas que les permitan “cumplir” con la obligación de formar, pero asumiendo el menor gasto posible. Cada empresa, según sus características y su circunstancia, adopta un enfoque diferente hacia la formación. La empresa multinacional, perfectamente consciente de la importancia de su capital humano, a menudo se enfrenta a problemas de gestión de la formación debidos a su complejidad organizativa y a la multiculturalidad. La gran empresa nacional, si bien ve necesario apostar por la formación, generalmente tiene dificultades a la hora de definir los planes que se adecúen a sus necesidades, y, en cuanto a las pymes, muchas de ellas no suelen invertir en formación, porque no ven que ello aporte gran beneficio a la empresa ni a sus equipos, o bien porque no disponen de presupuestos para planificar cursos a medida.

El cambio forma parte de la vida de la empresa y es un camino que ofrece nuevas oportunidades. El aprendizaje continuo y el reciclaje nos ayudan a enfrentarnos al cambio y al nuevo entorno. La empresa que busque ser innovadora ha de ofrecer a sus trabajadores la oportunidad de contribuir al cambio y al desarrollo de su organización.