Gestionar equipos multiculturales

21 aspectosmulticulturalesSuponed que decidís contratar a un becario ruso, canadiense o coreano en vuestra empresa o bien queréis exportar a Oriente Medio por primera vez y tenéis una reunión organizada con un potencial cliente dubaití. ¿Creéis que vuestro comportamiento habría de cambiar a la hora de tratar con vuestros interlocutores? ¿Adaptaríais vuestro discurso en función de a quién os dirigierais?

Os diría que sí, pues así debería ser. Los límites nacionales han dejado de ser barreras para las empresas. Sus managers y directivos han de tener en cuenta las necesidades específicas de clientes, socios y colaboradores que poseen culturas y concepciones diferentes. La interacción entre personas de diferentes países, con historias distintas, es una realidad que no podemos obviar.

Por ello, hemos de atribuirle la relevancia que merece a nivel organizacional, aunque, en algunos casos, estemos hablando de proyectos de corta duración (por ejemplo, encuentros puntuales, solución de problemas concretos, desarrollo de un proyecto).

Os doy una pincelada sobre algunas acciones que se pueden tomar al respecto y que, en base a la experiencia adquirida, puedo deciros que funcionan:

  • Desarrollar una política de Recursos humanos orientada hacia la diversidad. Una organización tendría que valorar explícitamente las diferencias y recompensar por los resultados y aprendizajes adquiridos.
  • Aprender de cada cultura y favorecer el espíritu de equipo. Tomarse el tiempo para conocer y esforzarse por entender la cultura de los colaboradores. Las diferencias culturales no tienen por qué dificultar la tarea de los equipos. Hay que observar cómo trabajan estos equipos, qué particularidades tienen y analizar qué podemos hacer para ayudarles a trabajar mejor y conseguir que haya una buena colaboración. Los miembros del equipo se deben sentir reconocidos, apreciados y, por consiguiente estarán más implicados.
  • Fomentar una mayor y mejor comunicación. Se ha de mostrar empatía hacia las personas de culturas, idiomas diferentes. Hay que estimular el respeto hacia las diferencias multiculturales. Estilos de comunicación que funcionen para un grupo, pueden no funcionar para otro grupo. ¡Y hay que adaptarse! Por poner un ejemplo, y, sin generalizar: no tienen nada que ver los estilos de comunicación de los norteamericanos (muy informales, abiertos y accesibles) ingleses (más serios y distantes en un primer momento), holandeses (directos y sinceros, guste o no guste), japoneses (diplomáticos y reservados) o italianos (extrovertidos y gesticulantes). He compartido muchos momentos de trabajo con grupos culturales muy heterogéneos y aprender sobre sus culturas nos ayuda a entender sus maneras de comunicarse y a aceptarla, lo cual acaba beneficiando al trabajo del grupo.
  •  Apostar por los idiomas. Si enfocamos la dificultad que entraña la variedad de idiomas en el seno de un equipo de trabajo como una oportunidad para aprender un nuevo idioma, sin duda alguna, ¡ello ayudará a la interacción entre las partes!

Una economía y un entorno laboral cada vez más competitivos y globalizados, llenos de posibilidades de movilidad internacional contribuyen a que convivan personas y grupos culturales muy distintos dentro una misma organización, incluso dentro de la misma oficina. Es importante conocer las diferencias y tener paciencia. Esto nos ayudará a minimizar los problemas. Pues incluso aunque las personas quieran colaborar, inintencionadamente pueden crear confusiones u ofenderse por su modo distinto de actuar

Concluyo afirmando que gestionar la diversidad cultural ayudará a las empresas a encontrar soluciones a muchos problemas organizativos.