¿Somos diferentes?

En el mundo empresarial la competitividad aumenta día a día y los productos y servicios ofrecidos se parecen cada vez más. Es verdaderamente difícil diferenciarse de la competencia. ¡Diferenciarse obsesiona al pequeño y mediano empresario!

diferenciarse de la multitudNuestra empresa ha de ofrecer una propuesta de valor mejor, basada en lo que para nuestros clientes es importante. Por ello ha de diferenciarse. En caso contrario, los clientes escogen en función del precio. Y a igual precio, los clientes son más exigentes y no perdonan errores. Irán a la competencia.

¿Y cómo sobresalimos del montón?

Podemos optar por acciones de contenido o de forma: ofrecer algo al cliente que le aporte algo nuevo, un beneficio para él; distinguirnos en la presentación del producto o servicio (su diseño, embalaje, el nombre, el mensaje que transmite, la experiencia). Es esencial diferenciarse y basar en ello las expectativas de nuestros clientes.

Una estrategia eficaz para lograr sobresalir es la de ofrecer a nuestros clientes actuales ese “pequeño extra”. Ellos son nuestros mejores vendedores, tienen la confianza de su entorno y tienen credibilidad. Su entorno, a su vez,  puede generarnos clientes potenciales, pues esa diferenciación que nos caracteriza hará que los atraigamos. Además, a nuestros clientes no se les paga por hablar bien de nosotros, de nuestros productos o de nuestra organización.

¿Y cómo hacer para que nuestro cliente hable bien de nosotros sin que le paguemos? Hemos de invertir en nuestras acciones para hacerle vivir una experiencia positiva, memorable, especial y única. Y no sólo cuando nos compra, sino cada vez que comunica con nuestra organización. Hemos de ofrecerle esos pequeños extras que le hagan decir: Wow! Porque ellos pueden convertirse en embajadores de gran valor para nuestra empresa

Es cierto, que algunas ideas pueden prepararse con antelación, pero se trata de estar siempre activos y buscar la diferencia para ese cliente. Lo más importante es la manera en la que realizamos esas acciones. Hay que ser sinceros  y estar comprometidos. Nos ha de gustar hacer esos extras. No hemos de hacerlo por obligación o sin convicción. En ese caso, el resultado que buscamos será prácticamente inexistente.

Seguro que conocéis pequeñas y medianas empresas de vuestro entorno que saben ofrecer algo “diferente”.  Es necesario instaurar esa actitud en la cultura de la empresa, de modo que esos extras se proporcionen regularmente. Los resultados no son inmediatos y, por eso, muchas personas y muchas empresas no perseverarán en los esfuerzos. ¡Es ahí donde os podéis diferenciar!

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