Construye tu marca con tus empleados

Hoy en día, los primeros embajadores de una empresa son sus trabajadores. No sólo desde una perspectiva de Marketing, sino también desde el enfoque del área de Recursos Humanos. brand blog dic2015Si queremos una marca corporativa fuerte, necesitamos buenos embajadores. Algo que las empresas no deben olvidar. Sus personas pueden ser uno de los mejores activos de la marca corporativa, porque son parte de la organización, pero se han de identificar con ella. La cultura empresarial se refleja internamente, pero también externamente.

Por eso mismo, hemos de empezar haciendo saber a nuestros colaboradores qué hay detrás de esa marca. Pocas organizaciones tienen bien definida su cultura empresarial, que es entendida y adoptada por las personas que forman parte de ella. Es vital comunicar y hacer entender desde la alta dirección cuáles son la misión y la visión empresarial, así como los valores compartidos por la organización. De este modo, las personas que forman parte de ella podrán comprender la marca, conectar con ella y comunicarla.

Y para ello se requiere compromiso. Un compromiso recíproco, entre trabajadores y empresa, que, además, tendrá en cuenta las marcas personales de las personas de la organización. De ahí que motivar a nuestras personas sea primordial, pues la persona motivada se sentirá conectada a esa marca y entenderá cuál es su rol a la hora de contribuir a la creación de una marca fuerte.

Observamos que muchas personas comparten historias, discuten sobre sus experiencias laborales y comentan su carrera profesional a través de diferentes canales. Un claro ejemplo es el de su presencia inevitable en los medios sociales. Están aconteciendo grandes cambios en la manera de trabajar y de actuar, especialmente si aludimos a las nuevas generaciones. Hemos de conseguir que también ellas formen parte de la cultura de marca de nuestra empresa. Los Millenials aman las redes sociales, tienen destreza con la tecnología y apuestan por el trabajo colaborativo. ¿Por qué no fomentar su participación en ellas, pero proporcionándoles información transparente y las herramientas y pautas necesarias para que se actúe y se represente en modo apropiado a la marca corporativa, basándose dicha actuación en una relación de confianza?

Pero esto no se consigue de la noche a la mañana. Recordad la importancia de establecer poner en práctica una política de medios sociales. No pensemos sólo en lo que puede salir mal si estamos en Internet. Pensemos también en cómo podemos salir beneficiados si nuestros trabajadores tienen confianza, están informados y se sienten acompañados y motivados para compartir online de forma voluntaria. Por ejemplo, hay empresas que disponen de plataformas en su intranet, por tanto, con contenido accesible sólo a sus trabajadores, en las que se permite y se fomenta que éstos compartan en los medios sociales las noticias corporativas que ellos consideren interesantes.

Pero para lograr este objetivo, no sólo es primordial disponer de una política de medios sociales; también hay que entrenar a nuestros trabajadores. Y así nos aseguraremos de que representen a la empresa en la manera apropiada, alcanzando ambas partes un resultado win-win. Porque las empresas que quieren ser competitivas y estar a la vanguardia en la gestión de las personas, han de afrontar el futuro teniendo en cuenta tres variables: compromiso, talento e innovación.